Precioso sillón de Panasonic

Sillones de masaje, lujo para todos

Hay muebles que no pueden faltar en nuestra casa. Una mesa de comedor, sillas, y por supuesto un buen sillón de descanso.

Los sillones son un tipo de butaca que lleva cientos de años entre nosotros. Han ido cambiando mucho durante los años, y hoy encontramos tiendas que ofertan en su catálogo muchos modelos de sillón de masaje como en Gangahogar.

Sí, estos muebles ahora incorporan sistemas eléctricos de masaje integral. ¿Cómo funcionan? Pues con unos motores que llevan en su interior. Gracias a ello, cuando el usuario los activa se ponen en marcha dando diferentes tipos de masaje por el cuerpo. Además, el respaldo se calienta para que los músculos se relajen y se preparen para el masaje.

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Este tipo de detalles es cada día más común. Pero ¿Cuál es el origen de los sillones?

Pues bien, para hablar de ello debemos remontarnos al antiguo Egipto. Es allí donde realizaron su primera aparición este tipo de mueble. En aquella época se trataba de sillas de madera con un diseño un poco más cómodo pero nada que se pueda comparar a lo que tenemos hoy.

A los humanos siempre nos ha gustado volver a casa y sentarnos en nuestro sillón. Normal, ya sea ahora o hace siglos pero los quehaceres diarios y el stress siguen presentes en nuestras vidas.

A partir del año 1600 es cuando se incorporan los acolchados y el mueble va tomando una forma más similar a lo que tenemos hoy. la gran diferencia es que antes se necesitaban muchas horas, materiales caros difíciles de conseguir y artesanos con experiencia que fuesen capaces de crear este mueble.

Y claro, en aquella época no se fabricaban a un ritmo muy rápido. Así que sólo personas muy distinguidas eran capaces de permitirse tener una buena butaca en su casa.

Echando la vista atrás nos damos cuenta de lo afortunados que somos hoy. Casi con seguridad que tu salario te permite comprar una buena butaca, o hasta varios sillones. Antes esto era impensable, era un lujo absoluto al alcance de muy pocas personas.

En nuestra época la globalización ha logrado que el precio de los materiales sea más bajo. Traer algodón de países lejanos, o telas desde grandes distancias ya no supone ningún lujo. Es lo más normal del mundo. Hasta el proceso de fabricación se puede hacer en talleres que están a miles de kilómetros de distancia de la localidad donde vivimos.

Precioso sillón de Panasonic

Es cierto que tal vez no nos sea posible comprar el sillón concreto de la marca que más nos gusta, pero si quieres puedes comprar una butaca a precio más que razonable. O ir a por un modelo superior como este de Panasonic, pero que es una auténtica maravilla.

Esto ocurre con todos los muebles. ¿Cuánto cuesta hoy en día amueblar la sala de nuestra casa? Obviamente los muebles de precio bajo no duran para siempre. Antes era más normal que los muebles se heredaran. Hoy no. Primero, porque al fijarnos tanto en el precio, obligamos al fabricante a hacer los muebles con materiales más baratos. Y segundo porque no tenemos el concepto de que nos tenga que durar muchos años. Al contrario, es muy posible que nos deshagamos de los muebles tras un tiempo simplemente para “redecorar” nuestra casa.

Esto no es bueno ni malo, las costumbres han cambiado y hay que aceptarlo como tal. Para mi, el hecho de que un sillón de masaje eléctrico, tapizado en piel que cueste menos de 300 euros y que encima me lo lleven a casa sin coste adicional es una maravilla.

Obviamente, las personas con un nivel económico más holgado se permiten adquirir muebles de alta calidad, como los de Lillian August por poner un ejemplo.

La globalización tiene sus inconvenientes, pero desde luego también muchas ventajas. Nuestros abuelos jamás hubiesen soñado poder permitirse semejantes muebles “de lujo”.