aromas naturales

Decora tu casa con aromas naturales

Darle un toque especial a tu hogar y, al mismo tiempo, mejorar tu bienestar y el de tu familia puede ser algo muy fácil si te aficionas a la aromaterapia y descubres el efecto que ejerce sobre nuestro estado de ánimo.
La aromaterapia utiliza las esencias aromáticas de las plantas (aceites esenciales) para tratar de mejorar holísticamente nuestra salud, bienestar emocional y reestablecer el equilibrio del cuerpo.
Esta antigua disciplina hace más de 6000 años que se practica y nos ha ayudado durante siglos a aliviar malestares tan diversos como dolores musculares, resfriados, infecciones o problemas digestivos. Pero los aceites esenciales que se utilizan en la aromaterapia tienen unas propiedades adicionales que pueden ser muy útiles en nuestros hogares.
Las esencias aromáticas vegetales emiten olores característicos dependiendo de la planta de la que se obtienen, y estos tienen la particularidad de llegar, a través de nuestra nariz y del nervio olfativo, hasta nuestro cerebro, donde pueden actuar estimulando las zonas implicadas en el control de las emociones y los recuerdos (sistema límbico).
Ésta es la razón por la que, ante un determinado olor, podemos vernos trasportados a la infancia, a una ocasión especial de nuestra vida y también podemos revivir una experiencia dolorosa o traumática.
Por esta misma acción cerebral, los olores también pueden estimular nuestra vitalidad, hacernos sentir más relajados, alegres y optimistas, siendo una buena terapia para ayudarnos a regular nuestro estado de ánimo.aromas naturales
Un olor para cada habitación.
Si te has animado a iniciar la decoración aromática de tu hogar, debes tener presente dos puntos muy importantes.
En primer lugar, la intensidad, ya que un olor excesivamente concentrado puede, en muchas circunstancias, provocar molestias e incluso alterar nuestro equilibrio y relajación. Un ejemplo serían los olores demasiado intensos en el dormitorio, que pueden dificultarnos el conciliar el sueño; o en el comedor, donde podría alterar nuestra apreciación real de los sabores de los alimentos.
Y en segundo lugar, del mismo modo que escogemos nuestro perfume en función de la ocasión, la elección del olor de cada una de las estancias de nuestro hogar también deberá

adecuarse a sus características y a las actividades que realizamos en ellas. Es decir, nunca buscaremos olores estimulantes para el dormitorio, o relajantes y sedantes para una zona de trabajo como un despacho o la sala de estudio de los niños.
Recibidor. Esta zona debe ambientarse con aromas frescos y hospitalarios, que ofrezcan una bienvenida afectuosa a todos los que entren en nuestra casa. Por eso elige aromas florales o refrescantes como el de lavanda o menta.
Sala de estar y salón. Las reuniones en familia o con los amigos se llevan a cabo frecuentemente en esta estancia, por lo que optaremos por los olores que estimulen la comunicación, las relaciones sociales y la actividad mental, y que favorezcan la relajación y el bienestar, pero sin sedar ni provocar somnolencia. Elige aromas florales, cálidos o estimulantes, especialmente el de bergamota, mejorana, melisa, pino, tomillo y limón.
Estudio o despacho. En este tipo de estancias conviene estimular la concentración, la memoria y la energía, y evitar la apatía y el desánimo, ya que son zonas de trabajo. Elige aromas activadores y que estimulen las funciones mentales, como el de albahaca, ciprés, eucalipto, incienso, salvia y romero.
Cocina y comedor. El sentido del olfato está íntimamente ligado al del gusto. Por eso, en estas estancias los olores han de ser muy sutiles y tenues. Una buena idea es elegir aquellos que solemos encontrar en los alimentos que más nos gustan. De este modo, se estimulará nuestro apetito sin que se nos alteren los sabores de los alimentos que comamos. Elige el aroma a menta, vainilla, canela o cualquiera de las hierbas aromáticas que utilices en la cocina (romero, tomillo, salvia…).
Dormitorio. Esta es la estancia del descanso por excelencia, en la que dormimos y recuperamos fuerzas, pero también lo es del amor y de la comunicación en pareja. Si buscas el mejor descanso, elige esencias relajantes como las de lavanda, enebro o manzanilla. Pero si lo que quieres es obtener una atmósfera sensual y estimulante, decántate por el aroma de jazmín, pachuli, gardenia o rosa.
Baño y aseo. Dado que son espacios que dedicamos a la higiene y al cuidado de nuestro cuerpo, deberíamos aromatizarlos con fragancias refrescantes y “limpias”. También deben ejercer cierto efecto desinfectante. Por eso elige olores intensos: romero, árbol del té, sándalo, enebro, geranio…
Cómo cuidar los aceites.
Los aceites esenciales pueden perder cualidades si se exponen a la luz o al aire. Por eso, es recomendable que compres los que se comercializan en botellas de cristal oscuro y que los guardes bien cerrados, en un lugar fresco, hasta que los vayas a utilizar.
Neutraliza los malos olores.
Antes de iniciar tu decoración aromática, ventila la casa, lava las cortinas, tapicerías y la ropa de cama. De este modo cada olor que añadas será puro y sin reminiscencias desagradables. Y si en tu casa hay focos de mal olor, te aconsejamos estos trucos para neutralizarlos:
Basura. Puedes eliminar el desagradable olor a basura colocando dentro del cubo la piel de una naranja o un limón.
Tabaco. Distribuye por la habitación varios cuencos con granos de café o añade unas gotas de aceite esencial de tomillo, eucalipto o lavanda a un quemador de esencias.
Humedad y olor a viejo. Lo puedes neutralizar colocando carbón vegetal en puntos estratégicos de la zona afectada.
Mascotas. Rocía las superficies por las que suelen estar con bicarbonato y, pasadas unas horas, aspíralo. Notarás un cambio importante.
Cómo liberar los aromas.
Existen varias estrategias que puedes poner en práctica para aromatizar tu casa, estos son algunos de ellos:
Difusores: Puedes decantarte por los tradicionales quemadores de esencias de vela, o bien por los anillos quemadores que se colocan sobre una bombilla. Pero la opción más novedosa la puedes encontrar en los difusores ultrasónicos, un tipo de aparato que emite una vibración, a través de la generación de ultrasonidos, inaudibles a nuestros oídos, que actúa sobre los aceites esenciales diluidos en agua, provocando que millones de micropartículas se dispersen por el ambiente en forma de bruma aromática, por lo cual produce el doble efecto de proporcionar un olor agradable y optimizar las propiedades que cada aceite esencial tiene para la salud, sin calentarlos ni alterarlos. ¿Otra novedad? Los quemadores eléctricos que también son lámparas.
Velas perfumadas, papeles, incienso…: Además de los clásicos difusores, tienes otras muchas más posibilidades de aromatizar tu hogar. Una opción legendaria son los papeles aromáticos que al quemarlos desprenden un delicioso aroma. También dispones de toda la inmensa gama de inciensos, entre los que podrás escoger barritas, conos, etc.
Si te molesta el humo, decántate por los inciensos que no lo desprenden. Otra opción, la más romántica, son las velas perfumadas. Y otra, muy decorativa, los elegantes mikados.
También puedes preparar tu propio aerosol o pulverizador rellenándolo con la mezcla de aceites esenciales que elijas y que después debes diluir con agua. Un método refrescante para aromatizar la casa en los calurosos días de primavera y verano.