
El día de Los santos inocentes recibí un correo de Luz Interruptus en el que me pedían que les dijera con urgencia algo que hubiera perdido este año y que lo hiciera en una sola palabra. Su pretensión confesa era imprimirla y mandarla a los cielos un día después.

El resultado es Lo que perdimos en 2011, un extraño momento íntimo que hemos compartido sus “amigos personales y queridos” representados en forma de lámparas flotantes en la noche de un parque del barrio madrileño de Vallecas. Cinco horas en las que se fueron dejando ir todo lo que quedaba perdido: miedo, fe, dinero, retorno, tiempo, Palmira, amor, derechos, tristeza, Mariela, contacto, prejuicios, padre, trabajo, pelo, mama, ilusión, derechosos, familia, prioridad, niñez, democracia, sol, Winehouse, educación, juventud, pasta, inocencia, dependencia, amigos, vergüenza, confianza, dignidad, elecciones, dientes, ilusión, abuelo, equilibrio, agua, prestación, desamor, alcalde, inocencia, sueño y cobardía.

Una deuda más con la brillantez de esta gente. Una forma increíble de despedir un año. Las fotos son, como siempre, de Gustavo Sanabria.