
Soy mi sueño (edicions de ponent) es una joya en forma de cómic escrito por Felipe Hernández Cava y dibujado por Pablo Auladell. En la introducción (que, como suele ocurrir con las introducciones, yo recomiendo dejar para el final), Rafa Burgos cita a Albert Camus diciendo que “los mitos están hechos para que la imaginación los anime”. Eso es exactamente lo que ocurre durante las páginas de este libro en el que los temas más importantes de nuestra Historia reciente (la libertad, la guerra, la dictadura, la democracia, la diversidad de pueblos, la homogeneización de la barbarie…) son tratados desde el rigor de la poesía de un sueño lleno de aristas.
El planteamiento inicial, el de un piloto nazi que se estrella y es rescatado por una chamán tártara, nos lleva por vericuetos inesperados e interesantes a través de la relación entre estos dos personajes. La delgada línea que separa lo histórico de lo personal y lo interior de lo exterior se cruza constantemente en las viñetas para mostrarnos las dos caras de nuestra humanidad, la más terrible y salvaje junto a la más cariñosa y reflexiva.
Creo que pocas veces he encontrado una unión tan perfecta entre un guión y una ilustración en un cómic. Un viaje que te recomiendo y de la que ya he leído alguna crítica negativa por ese pecado que ahora parece no perdonarse: el de ser una obra que requiere de cierto compromiso y esfuerzo.
(Gracias a Adela e Igor por regalármelo y a Pablo Auladell por responder tan rápido a mis correos).
Ciertamente hay muchas formas de decir lo mismo.
creo que esta web tiene un trabajo significativo y hace ya algo de tiempo que vengo revisando el contenido, gracias por realizar tan buen “trabajo” (parece más un placer).
No entiendo qué significa “crítica negativa por ese pecado”, compromiso y esfuerzo ¿Estos no son (por sentimiento y razón) el deber ser de toda obra? y más aún ¿de toda obra artística?