
Lo explica la propia autora Caroline Woolard:
La infame orden del metro de Nueva York “si ves algo, di algo” confiscó nuestros ojos y nubló nuestras miradas con la sospecha. Mirar es ayudarnos (a la policía) a interrogar y detener. En esta atmósfera de hostilidad y apatía, yo me niego a rendir mis ojos. Me columpio de camino al trabajo convirtiendo los viajes monótonos en un lugar de juegos y en un acto inocente. El columpio excita la imaginación colectiva.

Me parece genial que consiga el cambio a través del objeto más acusado en las campañas paranoicas por la seguridad: los bolsos.
(Presentado en Conflux).