


Se trata de la obra De frente (Head On) del artista chino Cai Quo-Qiang. Sabía que este artista ostentaba el título de campeón de la espectacularidad por su maestría con los fuegos artificiales (es uno de los responsables de las ceremonias de apertura y clausura de los próximos juegos olímpicos, abróchense los cinturones), pero nunca me había imaginado que fuera capaz de trasladarla a la sala de un museo. En este caso, estamos en el Guggenheim de Berlín: 99 réplicas de lobos a tamaño natural y un muro de cristal.
Como tantas otras cosas que nos están llegando últimamente de China, para digerir con tranquilidad.
(La pista).
Impresionante.
qué bueno!!
estoy sorprendida. La verdad es que consigue que la obra se traduzca en espectáculo. Por supuesto, estaremos atentos a los fuegos de los juegos.
un abrazo
Es aparatoso de cojones