
Probablemente te acuerdes de una entrada del pasado diciembre sobre las copias piratas y la industria musical china. Allí comentaba cómo la industria de China se había adaptado al consumidor de música aceptando que los discos son productos poco menos que públicos (inevitablemente pirateados) y buscando otros medios de obtener ingresos. Comentaba también que estos los conseguían a través de los conciertos y del merchandising, lo que había llevado a que se beneficiaran del pirateo, la mejor publicidad posible para lo que ellos vendían. Todo esto lo exponía para dar una perspectiva distinta para el análisis de la situación en otros lugares del planeta como los EEUU y la UE. Pues bien, el otro día me encontré con un artículo de Catalina Guerrero titulado La industria musical estudia cómo sobrevivir en el que aparecían cosas como las siguientes:
Renovarse o morir. Es la máxima que planea en la industria musical, en plena ebullición por la caída de las ventas de discos y que parece orientarse hacia la llamada estrategia de 360 grados, según las primeras manifestaciones emitidas en el foro MIDEMNet, que se abrió hoy en Cannes. ¿Dónde se encuentra el valor de la música ahora que el disco ya no es el pilar de la industria? [...] Ante el retroceso mundial de las ventas del disco-compacto, que hasta ahora era la rama troncal de la industria musical, los grandes actores del sector se orientan hacia la diversificación del negocio y empiezan a ofrecen toda una gama de servicios a los artistas, lo que se conoce como el modelo de los 360 grados. [...] En ese escenario, los sellos musicales ofrecerán a sus artistas todo un abanico de servicios, como por ejemplo campañas de mercadotecnia, organización de giras de conciertos, la venta de objetos ligada a su imagen o la gestión de la misma.
Parece que varios de los grandes nombres (Madonna, Paul McCartney) ya se han apuntado al nuevo modelo. Ahora sólo falta que alguien de la industria reconozca públicamente que el pirateo y el intercambio de archivos les beneficia (algo que ellos ya sabían hace tiempo: a mí no me caben muchas dudas sobre quién abre la puerta al pirateo de los superventas incluso antes de que los discos se publiquen). Claro que esa es otra historia que no voy a poder escribir aquí hasta que dejen de obtener beneficios de los gobiernos con su actitud victimista.
(La foto -y la ordenadita estantería- son de Tingy).