
Pues esta es la pinta del portátil de Jason Eppink (quizá alguno lo conozca por su faceta autoreferente y bloguera). Lo voy a dejar así, sin comentarios, pero que conste que a mí me ha dado para pensar…
Por cierto, que -por si a alguien le asalta la duda- un jamón tampoco es una manzana.