
Nos dejó con la boca abierta esta serie Corte de florero del artista y novelista colombiano Juan Manuel Echavarría (1947), que tuvimos la suerte de ver en la interesantísima exposición ¡Viva la muerte! (de la que os iremos presentando más artistas próximamente). Echavarría logra sintetizar en unas imágenes de sorprendente belleza un buen número de aspectos de su país natal: la importancia de las flores (de las que Colombia es el segundo exportador del mundo), la violencia (por si no te has percatado, no son precisamente flores, sino huesos), el pasado colonial (las fotografías imitan unos dibujos de una exploración botánica realizada por los españoles en el año 1820) y los crímenes políticos (corte de florero es el nombre de una práctica llevada a cabo en las luchas entre liberales y conservadores en los años 50 consistente en arrancar la cabeza y las extremidades al preso para colocarle estas últimas en el cuello). El mismo autor explica su intención en una entrevista -en inglés- que te recomendamos:
Tengo una amiga que es una muy buena antropóloga y que ha escrito sobre la estética del horror y de la violencia. Mi idea al realizar esta serie, Corte de Florero, que está formada por 32 fotografías, era rearticular el cuerpo a través de esas flores. Mi objetivo era crear algo tan bello que la gente se sintiera atraída. El espectador debería acercarse, observarlo y, cuando se dé cuenta de que no es una flor como parece, sino una flor hecha de huesos humanos, algo debe hacer un click en su cabeza, o en su corazón, o eso espero.

Unas flores preciosas ^_^
Por cierto, ¿Viste este post? Me encanta dibujar huesos:
http://elrincondemontseakane.blogspot.com/2007/01/leccin-de-anatoma.html
Saludos.
ya casi no me acordaba
, pero sí. menudo curro que te debiste de pegar dibujando huesecillos! aunque creo que echavarría se ha saltado la parte de dibujar con todo detalle los huesos y ha utilizado directamente fotografías dándoles después ese acabado como si fueran dibujos botánicos…
un saludo,
Si, parecen fotos. Pero de verdad que han quedado macabramente bellas.