
Esta obra ha provocado uno de los últimos culebrones dignos de nuestra convocatoria Enjaularte. Se trata de Miss Kitty, una escultura de terracota policromada a tamaño natural del artista milanés Paolo Schmidlin. La cosa viene de atrás y afectaba a toda la muestra Arte y homosexualidad, primero prohibiendo la entrada a los menores de 18 años y después permitiendo la entrada a todo el mundo (pero con algunas obras retiradas). La cabeza pensante detrás de este jaleo es Vittorio Sgarbi, asesor de cultura del ayuntamiento de Milán, que es la institución que patrocina la muestra. Evidentemente la señorita de la obra de Schmidlin tiene cierto parecido con el actual pontífice Joseph Ratzinger. ¿Quizás una prima? Curiosamente las otras obras retiradas también tenían relación con la iglesia, como la imagen de un transexual que se parecía sospechosamente a Cristo ¿Quizás un primo?
Como suele ocurrir en estos casos, la censura ha servido para que no sólo los milaneses puedan ver la obra, sino también los lectores y cibernautas de los demás países. No hay mal que por bien no venga.
(Nos dio la pista).
Bueno no puedo con estos rollos de la Iglesia que se mete en los vidoclips,anuncios,arte… aunque peor es cuando se meten en decisiones gubernamentales…. Fin a esta secta ya!!
no era tan anónimo jeje
veo que hay ciertos problemillas de doble personalidad… así cualquiera tiene riqueza interpretativa…
Hola Paul! Me acabo de quedar flipada con tu blog, espero tener tiempo para hacerme asidua! he elegido esta entrada por la dicotomía que me plantea. por un lado, estoy hasta los collóns de censuras y pataletas eclesiásticas. por otro, me pregunto si el arte sólo tiene, hoy por hoy, el objetivo de provocar. es decir, ha dejado de plantear opciones? ¿se limita a observar y promover respuestas agresivas? veo que eres alguien que controla el tema. yo no. así que te agradecería algo de luz. Bicos desde Vigo!
sí, creo que esa es una impresión que tenemos casi todos al ver obras como esta… casi un “la censura es terrible, pero es que este ha ido a por ello”. sin embargo, y aunque yo no soy más experto que nadie (y sí menos que muchos), me gustaría matizarlo un poco. por un lado, no todo el arte contemporáneo es provocador en este sentido! (yo creo que la mayoría de lo que publicamos aquí no lo es).
por otro, me parece que la provocación puede tener sentido en algunos casos porque es una de las maneras más rápidas de provocar una reacción. en este caso, habría que tener en cuenta que la exposición es sobre homosexualidad, tema con el que se ha relacionado el personaje en cuestión -y la institución que encabeza- voluntariamente con palabras y actitudes que han podido ser consideradas provocativas y agresivas para muchos, especialmente homosexuales.
para mí, la gracia de esta obra estriba en que es provocativa por el carácter del retratado y no por la obra en sí. si a cualquier otro le hacen este retrato, la reacción puede variar desde una sonrisa hasta un enorme cabreo, con muchas variaciones en medio. aquí el espectador sabe cuál será la reacción del retratado y es ahí donde surge el efecto. iría un poco más lejos (pero esto ya es 100% personal): esta obra sólo ha estado finalizada tal y como la hemos presentado aquí después de que fuese censurada porque ese acto en sí la termina de justificar.
un saludo y encantados de tenerte por aquí!
encantada de venir, me encanta tu blog!
y si, como me sucede a mí, la obra de arte te deja indiferente?
mi opinión de no sicólogo es que eso es una buena señal
pero imagino que a schmidlin le haría menos gracia tu reacción…
HOLA PAOLO, MI APELLIDO ES SCHMIDLIN, MIS ABUELOS ERAN SUIZOS, TENEMOS ALGUN VINCULO FAMILIAR.
aTENTAMENTE,
SOFIA